Si ya estás aquí...
La primera vez ocurrió hace dos meses. José y Agusto entraron a un establecimiento y sin saber con certeza qué es lo vieron salieron presurosos como quien dice disparados del mismo. El establecimiento es pequeño con una vista envidiable de botellitas de colores diferentes, todas ellas particulares, singulares, diriamos preciosas. Una sola persona lo atiende y para quien gusta de los exteriores no es la gran cosa. La segunda vez ya no eran dos sino tres personas quienes fortuitamente decidieron que la temperatura ameritaba un six para estar fuera de la normalidad, un poco para pasar la tarde y un poco para divertirse dentro de su mente. A los ojos de don Chucho Malverde se presentaron las consentidas del encargado y fantasearon con las frías pero no muertas: Malverde, Quilmes, Jack, Duff, Minerva, Bucanero.
Cada una de ellas en su excentricidad tiene señas que se distinguen por su etiqueta, su color, su presentación:
La Duff que nos dijo que conocia a Homero Simpson.
La Malverde, la del jefe.
La Minerva que dice tipo Viena pero en realidad es de Zapopan.
La Quilmes una argentinita nada pesada.
La Jack toda una muchacha de pueblo.
La Bucanero hecha al sabor de la isla.
Todas ellas nocivas para la salud, y, por la no despreciable cantidad de 147 nuevos pesos mexicanos se fueron con lo tres muchachones. La experiencia es única, majestuosa. Por eso quien está listo para beber puede darse por satisfecho con dos de las presentadas.